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  • Zulma Moreyra

Chamanismo Urbano

Actualizado: 19 de oct de 2018


“El chamán, cuya vocación es señalada por alguna circunstancia extraña (un sueño, una enfermedad, un rayo) inicia su difícil aprendizaje, que puede durar muchos años y que se caracteriza por la experiencia iniciática de sufrimiento, muerte y resurrección ritual, vivida particularmente a través de rigores como el ayuno, dietas estrictas, veladas interminables, abstinencia sexual, dominio de la caza, la pesca y las artes cotidianas, conocimiento de las plantas medicinales y consumo de plantas psicotrópicas. En este tiempo, el iniciado aprende cantos, bailes, rezos, mitos y, en general, la cosmogonía y la historia de su pueblo.”


Y pienso….

Los cambios de tiempo, exigen que esas experiencias iniciáticas no sean como las de los chamanes de las tribus primigenias…la mayoría de las personas dicen: ” brujas??? eran las de antes, brujas? ya no existen…”

“chamán/a?? eso es de los aborígenes no de la civilización…para ser chamán tenés que irte sólo al monte a pasar hambre, tenés que ser un hermitaño…”

y pienso, cuantas situaciones iniciáticas pasamos nosotros para llegar a ser un chamán urbano? que finalidad tenía que el aspirante o la aspirante atraviese los rigores de la necesidad? esos rigores, imagino, hoy son reemplazados por otros, la soledad, la falta de pareja, la incomprensión, la discriminación, la enfermedad, la falta de dinero para la subsistencia… y creo que tiene la misma finalidad que las experiencias iniciáticas del pasado: EL DESARROLLO DE LA ESPIRITUALIDAD, EL ENCUENTRO CON LA DIVINIDAD INTERNA.

Cuando una persona se encuentra al borde del avismo, cuando alguien se encuentra tocando fondo, cuando alguien está transitando la carta de la torre, tiene siempre dos opciones, quedarse a llorar y lamentarse, que eso no implica el final de la situación, sino la prolongación del sufrimiento, o con las pocas herramientas que quedan en pie y las debiles energías que aún tiene, crear, inventar algo nuevo que le permita transformar la situación que transcurre. Esa experiencia la nutrirá de tal manera que tendrá algo para enseñar al que ante una situación semejante se queda a llorar. Para algunas personas este es un accionar pasa desapercibido, y no le interesa aprender de esa situación más que atravezarla, pero para un aspirante a chamán, esa es la experiencia iniciática que de ahora en más lo llevará a la intensa búsqueda de la palabra interna, de la divinidad, y en ella, en la búsqueda encontrará las oraciones, la danza, el conocimiento en hierbas, los ritos y todo lo demás…

El chamán/a es un guía espiritual o curandero de un pueblo o un grupo de personas, conocedor de lo ceremonial y lo sanador, pero por sobre todas las cosas en una persona en la constante busqueda de la divinidad.



No es el fin, sino el transcurso de una experiencia iniciática, lo que hace a un chamán.

Y aquí quiero recordar un parrafo de lo que Vicky Noble dijo en la Conferencia de la Diosa 2009, en Argentina:

“En el chamanismo femenino, en la espiritualidad de la Diosa, por lo menos como yo lo he enseñado a través del tiempo, les enseñe que lo significaba ser una sanadora era ser un pararrayo de esa energía y que no tiene que ver con ninguna técnica ni forma es más un establecimiento para permitir que estas vibraciones fluyan por tu cuerpo, para anclarte y establecerte de cierta manera que cuando haya una crisis tengamos un cierto tipo de movimiento natural automático hacia el problema, en cierto modo sería como enfrentarnos e ir hacia el problema en vez de retirarnos…”

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