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  • Zulma Moreyra

Agosto, Mes De La Pachamama

El maíz, para los pueblos originarios americanos, representaba la tierra, la abundancia y la nutrición. Era una planta sagrada y esto lo tenían presente al momento de alimentarse con la planta.


El maíz es la representación de la Madre Tierra en todo su esplendor, es un semillero constante y creciente que tiñe de oro verde los campos sembrados. Maravilloso sería volver a recuperar en él nuestro poder y sabiduría ancestral. Soltar las manos que lo mutilan y lo transforman en plantas sin nutrición y sin futuro, recuperar los tiempos en que una planta daba dos mazorcas y cada una de ellas más de trescientas semillas fértiles.

En qué momento perdimos ese poder de abundancia, en que estábamos pensando cuando cedimos nuestra capacidad de nutrirnos y de sanarnos.

Alcemos juntos nuestras voces y en el mes de la Pachamama honremos nuestra capacidad de creación y abundancia, volvamos la mirada a la tierra y recuperemos nuestras semillas y nuestros valores. Primero las internas para comenzar a recuperar las externas.

Comienza un nuevo ciclo y nuestros ancestros lo celebraban honrando el poder de abundancia de nuestra Madre Tierra. Aun hoy se mantienen las tradiciones, el 1 de agosto es la celebración de la Pachamama, fuente inspiradora del bienestar del pueblo y de su protección. Ofrendar con respeto, amor y dignidad en agradecimiento y a la vez pidiendo trabajo y abundancia.

Te propongo una simple y amorosa ceremonia que podés compartir con otros o hacerlo en la intimidad. Prepará en una bandeja o canasta, semillas, chicha o caña con ruda, polenta, alguna comida rica, prepará algunas hierbas aromáticas como menta, burro, romero o yerba buena, entre otras, agregá un matecito si es tu infusión diaria. Sahumá tu hogar con lavanda, romero, palo santo o lo que tengas a mano. Encendé un fuego o una vela —vienen unas velas en forma de choclo— abrí un pocito en la tierra de tu jardín, sahumá el pozo y comenzá a depositar amorosamente y a conciencia las ofrendas. Podés poner elementos que representen tu trabajo o tus deseos —no siembres cosas de plástico ni de vidrio—. Hablale a la pacha comenzando diciéndole quién sos, y agradeciendo por todo lo que has tenido en el año, luego pedí humildemente lo que deseas o estés necesitando. Lo último que hay que agregar es la yerba del mate y la vela o unos carbones del fuego, tenés que dejarlo hasta que se consuma. Poné alrededor unas piedras marcando ese lugar como la boca de tu tierra. Concluí con una canción o una oración.

Esta ceremonia se puede realizar con la familia o amigos y terminar en una mateada o compartir algo rico.

Recuperá tu capacidad de creer en tu propia abundancia, la Madre Tierra siempre ha sido generosa con sus hijos, y este año también lo será.

Escuchá la voz de la Madre Maíz, el susurro de sus hojas, el moler de sus granos y confíá en la Madre que te sustenta y en vos mismo que estás buscando las posibilidades del cambio. Cada uno puede ser esa semilla de maíz, que pronto se multiplicará y traerá más nutrición a su pueblo. Que así sea, que así sea, que así sea.

Mis bendiciones y todo mi amor.

Zulma.


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